Escándalo político

El legislador tucumano escribió una carta a la Cámara alta para informar que se aparta mientras dure la investigación. Mantendrá los fueros parlamentarios.

 

Tres días después de que una de sus sobrinas publicara una carta denunciándolo por abusos sexuales reiterados, el senador tucumano José Alperovich pidió licencia a su banca en la Cámara alta mientras duren las investigaciones judiciales que están en marcha por esos episodios tanto en su provincia como en la Capital Federal.

El pedido de licencia ya ingresó al Senado. No lleva la firma del senador porque aún se encuentra en Miami, Estados Unidos. Sí figura su sello y la firma y sello de la secretaria privada en la Cámara alta, Silvia Pini

En el texto, al que accedió Clarín y que está dirigido a la presidenta del Senado, Gabriela Michetti, Alperovich dice: “A fin de dedicar mi esfuerzo y mi tiempo a desbaratar la infamia, aclarar la verdad, y reparar mi honor, le pido expresamente que me confiera licencia en mi honorable cargo”.

El texto aclara que la licencia será “sin goce de haberes”. No lo aclara, pero la licencia se extendería hasta que se “establezca la verdad” en la investigación judicial.

El texto tiene apenas dos puntos más.

En el primero sostiene: “En estos días, como es de público conocimiento, he sido víctima de denuncias promovidas en mi contra”.

En el segundo, agrega: “La imputación es absolutamente falsa, lo cual demostraré, a la corta o a la larga, ante la Justicia”.

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Clarín reveló el viernes una carta en la que una joven, sobrina segunda de Alperovich, denunciaba abusos sexuales reiterados cometidos por el senador, empresario y ex gobernador de Tucumán, en varias ocasiones y en sitios distintos.

“No escribo para convencer a nadie de nada. Estoy aquí contra la opresión del silencio y por la necesidad de recuperar mi vida, de sanar llamando a las cosas como son, sin suavizarlas ni teñirlas, poniéndole al monstruo nombre y apellido. Cuando no le ponés nombre, no existe”, dijo la joven en la carta.

Y agregó: “El mío se llama José Jorge Alperovich, mi tío segundo y jefe, por quien fui violentada sexual, física y psicológicamente desde diciembre del 2017 hasta mayo de 2019. Durante un año y medio sufrí violaciones a mi integridad física y sexual. El avasallamiento fue demoledor. Tanto que ni siquiera pude ponerlo en palabras. Él oscilaba libre y cómodamente en los tres escenarios ante los que me posicionaba: el familiar, el laboral y el del horror de la intimidad que me forzaba a vivir con él”.

El senador se apuró a desmentir el contenido de las denuncias presentadas en un juzgado de Tucumán y otro de la Ciudad de Buenos Aires, y el domingo le dijo a Clarín que no pensaba dejar su banca: “No voy a tomarme licencia porque no hice nada; esto es una chantajeada“.

Ese panorama empezó a cambiar cuando desde el propio peronismo comenzaron a reclamarle que se corra mientras duren las investigaciones.

En ese sentido se expresaron Victoria Donda y Malena Galmarini, las dos mujeres que suenan para ocupar el futuro Ministerio de Igualdad y Derechos Humanos. También Felipe Solá, probable canciller del gobierno de Alberto Fernández; y la senadora Norma Durango, presidenta de la Banca de la Mujer del Senado, entre otros dirigentes peronistas que cuestionaron al senador Alperovich.

El senador, quien regresará este miércoles de Miami, dijo a Clarín que no estará presente en la sesión del miércoles del Senado en la que se le tomará juramento a los 24 nuevos senadores. Ese día también se elegirán a las nuevas autoridades de la Cámara alta.

Alperovich negó haber tenido contacto en las últimas horas con Cristina Kirchner​ u otras figuras de la bancada peronista en el Senado.

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Dijo que el pedido de licencia obedecía a que quiere dedicarse “tiempo completo a limpiar” su “nombre”.

Con el pedido de licencia, Alperovich descomprime la tensión que genera la denuncia en la bancada peronista, aunque en los hechos aún no la integra (planeaba hacerlo este miércoles, con la nueva configuración del Senado).

También desarticula de antemano cualquier posibilidad de convocatoria a una sesión para tratar su caso.

fuente: clarin

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