Más allá de que el diálogo fue “cordial”, según coincidieron en describir desde ambos entornos, en la reunión que el gobernador Juan Schiaretti mantuvo el domingo por la noche con el candidato presidencial Alberto Fernández hubo un acercamiento de posiciones.

Sin embargo, el mandatario mantendrá su estrategia electoral de impulsar una boleta corta, sin apoyo a una fórmula nacional.

La reunión entre ambos dirigentes fue a solas en el hotel Holiday Inn, donde se hospedó Fernández, quien ayer por la tarde regresó a Capital Federal.

No hubo testigos del encuentro, por lo cual fue necesario reconstruir el diálogo con distintas fuentes cercanas a ambos protagonistas.

Se supo que en un momento de la reunión Alberto Fernández convocó a Eduardo “Wado” de Pedro, el dirigente más cercano a Cristina Fernández, quien acompañaba al candidato presidencial. Esta visita, de poco más de 24 horas a la ciudad de Córdoba, incluyó la participación del candidato presidencial en el homenaje al exgobernador José Manuel de la Sota, al cumplirse un año de su muerte.

Desde el entorno del gobernador prefirieron dar una definición mínima, sin nombres propios.

“Fue una reunión cordial, en la cual hablaron de distintos temas, pero el gobernador seguirá con su estrategia de impulsar la boleta corta con candidatos a diputados nacionales propios. Eso no se modifica”, afirmó un funcionario de trato cotidiano con el mandatario provincial.

Los dirigentes más cercanos a Alberto Fernández difundieron más detalles del encuentro, en el cual se habría hablado sobre la supuesta presión del Gobierno provincial hacia los intendentes peronistas para que no apoyaran al candidato del Frente de Todos.

El gobernador habría negado estas acciones sobre los intendentes de su partido.

No es lo que piensan los albertistas. Aseguran que incluso el domingo pasado hubo llamados desde el Centro Cívico a intendentes para que no concurrieran al almuerzo que ayer encabezó Alberto Fernández.

En la reunión también surgió la cuestión de la tensión que se generó entre el gobernador y el presidente del PJ cordobés, el senador nacional Carlos Caserio, el peronista de Córdoba más cercano al candidato presidencial.

En ese sentido, Schiaretti habría negado que tuviera un “problema personal” o “político” con Caserio, a quien Alberto Fernández mostró como “su hombre de confianza” en Córdoba.

Si bien el gobernador no admitió diferencias con el senador, lo cierto es que hace varios meses que no se comunican. Eso podría cambiar a partir de la charla con Alberto Fernández.

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