Mauricio Macri y Alberto Fernández tendrán que enfrentar una muy difícil situación económica a partir del lunes próximo.

Alberto Fernández​ -en caso de ganar el domingo- tiene decidido anunciar de inmediato un equipo de asesores para “la transición”. El team estará formado por tres economistas de su confianza: Martin Kulfas, Cecilia Todesca y Guillermo Nielsen. El trío aún no lo sabe, pero esta es la idea que tenía -hasta este jueves- el candidato del Frente de Todos. Alberto F. podría completar la troika con otro hombre de confianza. Los tres estarían a cargo de una tarea clave: en caso de ganar las elecciones, exigirle rectificaciones y medidas para la transición a la Casa Rosada.

Pero la integración de este equipo no implica que ellos sean sus futuros ministros. Fernández tiene decidido postergar -para evitar su erosión- el nombramiento de su eventual gabinete para más adelante, en una fecha cercana al 10 de diciembre. El candidato aún proyecta hacer un sondeo final con Roberto Lavagna​. Si el resultado es favorable lo tentará -de nuevo- para ministro o negociador de la deuda. Antes tiene que triunfar este domingo. Las encuestas lo dan favorito, pero -después del papelón de las PASO- nadie confía en los sondeos .

Mauricio Macri​ está convencido de que puede entrar en balotaje. La campaña del “Sí se puede” fortaleció su voluntad y el jefe del operativo derrocha optimismo: Marcos Peña es el gran motivador de un círculo íntimo muy pequeño. Lo integran sólo Juliana Awada, Elisa Carrió y Miguel Pichetto.

Con astucia Macri apela a la esperanza y a concentrar al antiperonismo. Evita hablar de la gran preocupación de la gente: la economía. María Eugenia Vidal no está entre los fanáticos. La gobernadora le dijo a su equipo que la masiva campaña busca posicionar a Macri como jefe de la oposición.

Ambos -Macri y Fernández- tendrán que enfrentar una muy difícil situación económica. El Banco Central continúa detrás de los acontecimientos: no frena el dólar y acelera la caída de reservas. Guido Sandleris este jueves volvió a cambiar la forma de intervenir. Esas continuas modificaciones del BCRA reflejan el desconcierto de Sandleris en el manejo de la crisis del dólar. Ya fracasó el “control light” que estableció la entidad. Lo aplicó sin convicción para complacer a la Casa Rosada, que quería evitar que la medida de Macri se pareciera al cepo de Cristina.

Los banqueros liderados por Javier Bolzico y Claudio Cesario piden realismo: que el lunes se endurezca el control de cambios para no perder más reservas. Temen por la caída de depósitosLa corrida cambiaria refleja algo concreto: existe una crisis de confianza internacional sobre la Argentina. Los últimos y confidenciales informes de Wall Street así lo expresan: no hay plan y no se sabe qué pasará desde el lunes.

Los bancos JP Morgan, Barclays y Citi -con fondos como BlackRock y Templeton- mantuvieron esta semana encuentros secretos con inversores en Manhattan y Washington. También hubo un encuentro de veinte fondos, organizado por Javier Timerman.

En todos se habló con exclusividad de la Argentina. Alejandro Werner -jefe del FMI- salió a defenderse en el JP Morgan. Su suerte está decidida y ahora también lo culpan por Ecuador. Para justificar los errores, atacó a la Argentina: “El FMI exigirá un superávit de 2 puntos”. Macri deja déficit y asi sería un ajuste imposible: unos 12.000 millones de dólares.

Tambien advirtió a los bonistas: el FMI quiere que Wall Street haga una importante quita de la deuda y acepte la pérdida. Guillermo Nielsen estuvo en la secreta reunión del Barclays. También reunido -por separado– con 20 fondos de inversión. El emisario sorprendió a todos. Comunicó sin anestesia las pretensiones del FMI con los fondos de inversión: “Quiere una quita de la deuda del 40 %”.

La noticia generó inquietud. Pero en forma inmediata, Nielsen aclaró que esa no es la posición de Alberto F. Transmitió este mensaje: Fernández sostiene que el Fondo fue corresponsable de la crisis y debe hacer una mayor contribución. Cree además cree que una quita importante -después del 2001- puede alejar a la Argentina definitivamente de los préstamos internacionales. Por eso habla de la solución “uruguaya”. Alberto lo convocó este viernes a Nielsen -aprovechando la veda- para evaluar la renegociación de la deuda.

Como anticipó Clarín, existe una interna feroz entre el FMI y los fondos de inversión. Los bonistas contraatacan: comunicaron que estarían dispuesto a extender todos los plazos de pago, pero si Argentina no exige quita. Ambos -FMI y fondos– coinciden en una cuestión: sólo se van a sentar a negociar si el próximo gobierno tiene un plan integral de estabilización y crecimiento. Martín Redrado -también en Manhattan- escuchó esta exigencia en Wall Street. La Casa Blanca aprovechó la presencia de tantos emisarios para mandar un mensaje a Buenos Aires.

El encargado fue Kevin O’ Reily, el jefe del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado. Estuvo con Sergio Massa y ahora con Guillermo Nielsen. O’ Reily dijo que a EE.UU. no le afectan las bravuconadas de Juan Grabois o del Chino Navarro. Pero que pretende que Argentina no abandone el Grupo Lima en su posición sobre Venezuela.

Se trata de lo mismo que un emisario de Washington le transmitió, durante las últimas semanas, al “círculo rojo” en Buenos Aires. Silvio González, ahora funcionario de la Embajada norteamericana, dejó un mensaje tajante: sin una posición clara sobre Venezuela será difícil ayudar a la Argentina.

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