En medio de una de las peores pandemias del último siglo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump , anunció que suspenderá el financiamiento a la Organización Mundial de la Salud (OMS) , a la que culpó de fracasar en contener el brote del nuevo coronavirus que apareció en Wuhan, China, ocultar información, ser cómplice de Pekín y fomentar la propagación de la nueva enfermedad.

 

«La OMS falló en su deber básico, y debe rendir cuentas», dijo Trump, en una conferencia de prensa de la Casa Blanca.

Turmp lanzó un ataque frontal, crudo y sin reservas contra el organismo multilateral. Acusó a la OMS de un «severo mal manejo» de la crisis, de reaccionar tarde al brote, ocultar información sobre la propagación del virus, defender las acciones del gobierno chino, y callar sobre «la falta de transparencia de China». La pandemia, dijo, se podría haber contenido con «muy poca muerte», se «hubieran salvado miles de vida» y se hubiera evitado un «daño económico global».

«Hubiera sido tan fácil ser sincero», dijo Trump, durante una conferencia de prensa en los jardines de la Casa Blanca. «Tanta muerte ha sido causada por sus errores», disparó.

A fines de enero, Trump había elogiado la tarea del gobierno liderado por Xi Jinping . «China ha estado trabajando muy duro para contener el coronavirus. Estados Unidos aprecia enormemente sus esfuerzos y transparencia», tuiteó. Trump comenzó a atacar a la OMS hace apenas unos días, cuando la pandemia empeoró en Estados Unidos y los medios comenzaron a enfocarse en la tardía respuesta de su gobierno. Apenas hizo el anuncio del congelamiento de fondos, sus críticos lo acusaron utilizar a la OMS como un «chivo expiatorio.

Rey Trump

Luego de defenestrar a la OMS, Trump anunció que hablará con los 50 gobernadores para «autorizar» sus planes de reapertura. Apenas el día anterior, en una conferencia de prensa en la cual Trump lanzó una brutal ofensiva contra medios y periodistas críticos, el presidente había dicho que él tenía el mando para sacar al país del confinamiento.

«Cuando alguien es presidente de los Estados Unidos, la autoridad es total», había desafiado.

Hoy, «Rey Trump» se convirtió en una de las tendencias en las redes sociales, y el mandatario apareció encerrado en una insólita pelea con un puñado de gobernadores demócratas respecto de quién debe decretar la reapertura del país, o, en la mente de la gente, marcar cómo será «el día después». Varios gobernadores comenzaron a tejer sus propios planes, en un abierto ninguneo a la Casa Blanca. Trump los acusó de amotinarse.

La puja entre Trump y los gobernadores demócratas abrió una inesperada grieta en la lucha contra la pandemia del nuevo coronavirus. Trump, apremiado por reiniciar la economía, pilar central de su popularidad, ha dicho varias veces que quiere «abrir» el país lo más pronto posible. Los gobernadores, quienes deben lidiar con hospitales abarrotados, prometieron «seguir la ciencia y la salud pública, no la política».

«Díganle a los gobernadores demócratas que ‘El Motín del Bounty’ fue una de mis películas favoritas de todos los tiempos. Un buen motín a la antigua de vez en cuando es algo emocionante y estimulante de ver, especialmente cuando los amotinados necesitan tanto del Capitán. ¡Demasiado fácil!», tuiteó Trump, por la mañana.

La rebelión fue liderada por Gavin Newsom , gobernador de Califorina, y Andrew Cuomo , gobernador de Nueva York, los dos estados más poblados del país, y, junto con Texas, los principales motores de la economía. A ellos se sumaron, en la costa oeste, Oregon y Washington, y en la costa este, Nueva Jersey, Connecticut, Pensilvania, Delaware, Rhode Island y Massachusetts, todos gobernados por demócratas. Pero detrás de la pelea aparece no sólo la tensión partidaria, sino también la ausencia de una estrategia nacional, una carencia que ha dominado la respuesta de Estados Unidos a la pandemia. Hoy, Newsom presentó el plan de reapertura gradual para California para principios de mayo.

El tironeo llega cuando el país ha comenzado a domar al nuevo virus. Cuomo dijo que, en Nueva York, epicentro del brote, habían logrado aplanar la curva. Estados Unidos se acercó a los 600.000 casos y superó las 23.000 muertes confirmadas, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins.

Los gobernadores han intentado ensayar un complejo equilibrio: molestos con Trump, deben preservar la relación ya que necesitan la ayuda del gobierno federal. Trump se ha quejado de que los gobernadores lo elogian en privado, pero lo critican en público. Cuomo dijo que Estados Unidos no tiene un rey, sino un presidente, y tildó al gobierno de Trump de «esquizofrénico» por delegar en los estados la compra de equipos para los hospitales o la decisión de imponer medidas de confinamiento, y, ahora, apropiarse de la decisión de «abrir» el país. A la vez, al responder a la conferencia de prensa de Trump y sus tuits, Cuomo dijo que no era momento para la política.

«Lo peor que podemos hacer en todo esto es comenzar con la división política, comenzar con el partidismo», afirmó Cuomo. El presidente no tendrá pelea conmigo, no voy a entrar. Esto no se trata de mí, se trata de nosotros. Este no es momento para la política, no es tiempo para pelear», afirmó.

Fuente: elcomercial

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