El juez Marco Aurelio Mello ordenó la puesta en libertad de todos los detenidos contra quien haya una condena en segunda instancia, como es el caso de Lula.

La ejecución de la orden del Supremo quedó en manos de la jueza de primera instancia Carolina Lebbos, conocida por su alineamiento con el ex juez Sergio Moro.

El mentor de la causa Lava Jato fue designado por el ultraderechista Jair Bolsonaro como futuro “superministro” de Justicia.

La noticia causó un sacudón político en Brasilia, donde Bolsonaro encabezaba una reunión con su gabinete en la residencia de campo Granja do Torto, que le fue cedida por el saliente Michel Temer. La procuradora general de la República, Raquel Dodge, tan antilulista como Moro, convocó a una reunión de urgencia para una eventual objeción de la cautelar del juez Mello.