Bajo el título “Sobre incertidumbre y cisnes negros. ¿Cómo lidiar con riesgo en América Latina y el Caribe?”, el organismo multilateral sostiene que las razones principales del “crecimiento más lento” son las “turbulencias del mercado que comenzaron en Argentina en abril, la desaceleración en la expansión de Brasil, el deterioro continuo de la situación en Venezuela y un entorno externo menos favorable”.

“Hemos encontrado baches en el camino a la recuperación”, advirtió Carlos Végh, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. El BM alerta sobre un “probable recrudecimiento de la actual recesión en Argentina”, “dudas sobre la sustentabilidad de algunas reformas claves en México”, dificultades en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte , y guerras comerciales que “estallan con alarmante frecuencia”.

Los analistas descuentan que entre las “turbulencias” de la Argentina” el BM tuvo en cuenta  la corrida bancaria que comenzó en abril y que derivó en una devaluación del peso superior al 50 por ciento que, si bien menguó en la última semana, lo hizo al costo de pagar tasas de interés del 75 por ciento, que el propio ministro de Producción, Dante Sica, reconoció que eran “incompatibles con la producción.

Para el año que viene, el organismo internacional prevé un crecimiento del PIB regional del 1,6 por ciento. “Hemos encontrado baches en el camino a la recuperación”, manifestó Carlos Végh, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

La previsión para Sudamérica es que se contraiga un 0,1 por ciento en 2018 y que crezca un 1,2 por ciento en 2019.

El Banco Mundial advierte también que la región de América Latina y el Caribe está expuesta -y es muy vulnerable- a desastres naturales como terremotos e inundaciones que pueden devastar regiones enteras. También a los huracanes, que azotan particularmente a los países caribeños. En términos de pérdidas humanas y daños económicos, la región es una de las más vulnerables del mundo.