El submarino ARA San Juan perdió contacto el 15 de noviembre de 2017, cuando navegaba desde Ushuaia rumbo a Mar del Plata. El último contacto fue a la altura de la costa de Chubut. En el submarino había una tripulación de 44 personas. Un organismo internacional detectó una explosión submarina en esa zona el día de la desaparición. Varios barcos de procedencia internacional colaboraron en la búsqueda entre fines de 2017 y comienzos de este año, con resultado infructuoso.

El caso disparó críticas al gobierno nacional y al ministro de Defensa por las condiciones de mantenimiento del ARA San Juan y por el hermetismo de la Armada a la hora de dar detalles sobre la misión del submarino. El titular de Defensa tuvo tensos encuentros con los familiares de la tripulación en la Base Nave de Mar del Plata. La relación se complicó aún más una vez iniciada la Comisión Bicameral investigadora, en la que los familiares cruzaron directamente a Aguad.

«Lo tuve cara a cara y le pedí que pidiera disculpas por haber dicho que el submarino era un ´ataúd de acero’. Primero lo negó, cuando le hicimos escuchar su voz, pidió disculpas», relató Jaqueline, hermana de otro de los tripulantes encadenada en la Plaza. «Dijo que no le perjudicaba en nada que nos quedáramos. No le afecta que estemos tomando frÍo, pareciera que no tiene corazón ese hombre», denunció.