Así, Maduro será el presidente de Venezuela hasta 2025 (el mandato empieza en enero de 2019). “Tomen nota, esta es la victoria 22 en 19 años conquistada en base a la conciencia, el movimiento de pueblo luchador. Cuánto subestimaron al pueblo, cuántos me subestimaron a mi pero aquí estamos, victoriosos otra vez”, indicó el presidente reelecto. Incluso recordó que esta es la cuarta victoria seguida desde aquella derrota cuando la oposición se hizo del control de la Asamblea Nacional (legislatura). Maduro señaló que obtuvo el 68 por ciento de los votos y advirtió que Falcón desconoció el resultado cuando todavía no se conocían. “Eso falta de honor”, señaló para repetir que su candidatura ganó con 68 por ciento y superó a Falcón por 47 por ciento. Todos datos para contrarrestar el discurso opositor que apostó al abstensionismo y así señalar una supuesta falta de legitimidad. A pesar de ello, anoche Maduro durante su discurso de victoria igual convocó a un proceso de diálogo nacional y también se comprometió a “activar los motores de la economía para generar la inclusión social”.

El opositor Falcón no esperó el parte oficial para presentarse ante los medios de comunicación para afirmar que “este proceso electoral carece de legitimidad y desconozco el resultado” del escrutinio que al momento en que habló todavía no se conocía aunque debía contar con el informe de sus propios fiscales. Aseguró que realizó una infinita cantidad de denuncias ante el CNE por irregularidades en el comicio pero que no obtuvieron respuestas. Señaló como responsable de estos hechos al gobierno y al PSUV y por eso afirmó que “para nosotros no hubo elecciones y se deben hacer otras nuevas”. Una declaración que lo terminó por sumar a la estrategia del resto de los partidos opositores que habían desistido de participar para deslegitimar la elección presidencial.

El día después

La continuidad del gobierno de Maduro a partir del triunfo no implica necesariamente la descompresión inmediata del conflicto político económico. En todo caso abre caminos para explorar lo que el propio presidente vino anticipando en su discurso en la campaña e incluso ayer que gira alrededor de una convocatoria al diálogo, al perdón y a un proceso de reconciliación nacional con todos los sectores políticos, económicos y sociales de Venezuela. Sin duda, entre ese universo al que hace referencia están los partidos de la oposición, los que de alguna manera moderaron su postura como el Frente Amplio Venezuela Libre donde conviven Acción Democrática y Primero Justicia. Pero también están lo más radicalizados como Soy Venezuela que apuestan a la destrucción total del chavismo y entre sus opciones incluyen la intervención militar extranjera.

La propuesta lanzada por Maduro implica la tarea de resolver la peor de las crisis económicas que recuerda Venezuela donde la inflación y la destructiva corrida cambiaria destruyeron y lo hacen aún el poder adquisitivo de los venezolanos en general pero fundamentalmente a las clases sociales más bajas. Por ahora el abastecimiento está más o menos controlado a través de la implementación de los Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), surgido a partir de un acuerdo con el gobierno de Turquía, le quitó un peso a la tensión que vive la sociedad de este país pero el gobierno sabe que eso no alcanza y tal vez por eso Maduro adelantó algunos items que incluirá la propuesta lanzada al mundo político en particular pero que también incluye a sindicatos, las iglesias y sobre todo los empresarios.

El presidente buscó ayer ganar el escenario mediático al votar a las seis de la mañana en punto cuando se abrieron las mesas electorales. Luego de emitir su voto, Maduro planteó ante los medios de comunicación su decisión de “cambiar muchas cosas” dentro de su gobierno y entre ellas deslizó que pretende modificar los “métodos” pero no dio más pistas. Luego sostuvo que con todos los sectores convocados a este proceso de reconciliación buscará “perfeccionar ese cambio”. Bien podría considerarse que Maduro hace referencia a una revolución dentro de la revolución pero no dio cuenta de los límites ni de los puntos que incluirá pero todo deberá hacerse, según sus palabras, en el marco de un diálogo franco y en pos de la paz del país latinoamericano.

La situación económica será uno de los ejes y problemas a resolver en el proceso que impulsa el chavismo. Maduro lo dijo: “Queremos una nueva economía porque la actual fue infectada de neoliberalismo” y agregó que “debemos instalar un nuevo sistema de precios para que no nos roben”. No avanzó más pero la ausencia de la palabra “socialismo” en el discurso de Maduro pero también de todos sus ministros, dirigentes del Partidos Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) e incluso simples militantes, abre interrogantes sobre el perfil del nuevo mandato presidencial. Es probable que sea parte de la táctica para estos tiempos aciagos y en el marco de la propuesta lanzada. Una de las incógnitas que se develarán con el correr del tiempo.

Lo cierto es que a partir de hoy poco habrá cambiado para el venezolano pero no es para despreciar contar con una perspectiva o una alternativa a explorar para salir de la crisis. En la madrugada del domingo, cuando todavía no se habían abierto los centros electorales una mujer de unos cincuenta largos sintetizó para PáginaI12 lo que podía ocurrir en las elecciones y después de ellas: “Si perdemos será un peo (problema) y si ganamos… también”, dijo y agregó “pero los chavistas estamos para esa vaina, para enfrentar y seguir pa’lante”, señaló con una amplia sonrisa.