El cura Justo Ilarraz fue condenado este mediodía a 25 años de prisión por la justicia entrerriana por el abuso sexual de chicos de entre 10 y 14 años entre 1985 y 1993, mientras se desempeñaba como preceptor en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo de Paraná.

Las denuncias se conocieron en 2012, por un informe de una revista que luego devino en una investigación promovida de oficio por el procurador general Jorge García y luego ratificada por siete víctimas que prestaron declaración en sede judicial.

Ilarraz había asumido como prefecto de disciplina del Seminario Menor de Paraná en 1985. Estaba a cargo de unos cien niños que en, su mayoría, rondaban los 12 años. El cura en ese entonces tenía 30 años, conocía los orígenes de todos los chicos y cómo eran sus familias. La mayoría provenía de pequeñas comunidades rurales cercanas a Paraná.

En 1993, una de las víctimas comenzó a relatar a sacerdotes lo que le había pasado y dos años después, la Iglesia ordenó una “investigación cautelosa” sobre los hechos. Los resultados de la investigación fueron sigilosamente ocultados, pero en diciembre de 1996 Ilarraz fue sancionado: se le prohibió “venir y permanecer en el territorio de la Arquidiócesis de Paraná, así como tener comunicación de cualquier tipo con los seminaristas”.